34. La mujer que deshoja una margarita.

El jardín botánico de Sydney tiene una escultura del busto de una mujer deshojando una margarita de manera perpetua, aunque es difícil de apreciar  pues hay alguien que siempre le pone pequeñas flores frescas entre sus manos, pero hoy pude ver por fin la margarita. 
Es primavera en Sydney, así que la mujer no necesita más, está rodeada de color y de ese olor fresco que lo invade todo, que consigue que te detengas y cierres los ojos para poner todos tus sentidos en ese aire que respiras.

Acomódate en tu lugar favorito, cierra los ojos, respira profundamente mientras intentas relajarte y permíteme atraparte con mi voz. Seas bienvenido a Arropando estrellas, un podcast de Bosquina Monzón.

El jardín botánico de Sydney siempre tiene bonitas flores, pero cuando llega la primavera, un estallido de color lo inunda todo, mires dónde mires, todo resplandece en una mezcla de colores vivos que con tan solo mirarlos te llenan de alegría y esperanza. Mi móvil está repleto de flores de todas las épocas del año.

Como en todas las primaveras que he pasado en Australia, camino en dirección a dónde sé que las glicinias están floreciendo, para llenar mi alma de su olor y mi mente de la calma del entorno. A mi paso voy descubriendo flores de colores vivos, rojos, amarillos, blancos intensos, pero la zona a la que me encamino me regala toda la gama del rosa, del más claro al más oscuro, del fucsia al pastel, del fresa al magenta, toda la paleta se concentra en poco espacio.

Necesitaba esa tranquilidad, dejar de pensar en todo lo que está pasando, necesitaba un poco de esperanza, y la verdad que he salido bastante animada. La naturaleza, sus rituales, sus ritmos me dan esa serenidad que me roban las noticias. Hay tantas cosas que no entiendo, que se escapan a mi entendimiento que me hacen sentir que no comprendo el mundo en el que vivimos. Pero cuando me acerco a la naturaleza vuelvo a sentirme viva de nuevo, a sentirme bien.

Respira profundamente y piensa en alguno de esos paseos que te han dado alguna vez calma, intenta relajarte. Es importante dejar volar la imaginación, escapar unos instantes de lo que nos pone tensos o nerviosos, debemos dejar ir todo lo que nos impide relajarnos, por lo menos en estos minutos en los que intentamos descansar. Dejar de pensar en lo que nos preocupa y concentrarnos en nuestra respiración, en el sonido del mar o en el del viento o en cualquier cosa que aleje a nuestra mente del bullicio.

Ya no te robaré más tiempo por hoy, la semana que viene volveré a ser de nuevo esa voz que comparte un poco de su tiempo robándote un poco del tuyo y seguiremos, si quieres, arropando estrellas. Ahora, descansa.

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