36. La luz que todo lo cambia.

Si la hora del día en la que paseo cambia, el paisaje que veo cambia también. Y entro a formar parte de un mundo mágico de luces y sombras que me permite escapar de la realidad durante unos minutos.
Todo lo que nos rodea es susceptible de cambiar dependiendo, entre otras cosas, de la luz. Hay edificios con relieves en sus fachadas que consiguen una transformación mágica dependiendo de la hora del día, de si hace sol o está nublado.

Ponte cómodo en ese lugar que has elegido para poder escucharme tranquilamente, sin que nadie te moleste, respira profundamente, permitiendo que el aire salga lentamente por tu nariz, procura alejar de ti esos pensamientos negativos que de vez en cuando te acechan, intenta relajar cada uno de tus músculos, y permíteme atraparte con mi voz. Seas bienvenido a Arropando estrellas, un podcast de Bosquina Monzón.
La luz todo lo cambia, el espíritu también. Si nos enfrentamos a un día luminoso es más fácil que nos sintamos bien que si amanecemos con un día nublado. Aunque la niebla, ya sea metafórica o real, también puede ayudar a hacer magníficas fotos, la luz, en sus horas mágicas, puede hacer verdaderas obras de arte.
Cuando camino por las calles de Sydney voy disfrutando de la arquitectura que posee la ciudad, la hora del día, la luz directa o indirecta, consigue que el paisaje urbano varíe. Hay un edificio frente a mi casa que me horroriza, es un bloque alto, de cemento beis, con minúsculas ventanas cuadradas y bastante juntas, nunca lo había visto digno de ser fotografiado, hasta que el otro día, con la suave luz de un amanecer primaveral que dibujó algunas sombras y las destacó lo vi interesante por primera vez, no por que me hubiese levantado de buen humor o tuviera uno de esos días en los que veo el mundo con una magia especial, no, simplemente creo que le di una oportunidad, lo vi diferente y eso hizo magia en las fotos.
La luz del anochecer, los fotógrafos lo saben, es totalmente mágica, y a nada que te fijes, te darás cuenta. Desde mi ventana la disfruto a menudo y me da una sensación de paz, de tranquilidad que mi alma normalmente agradece.
Con las personas pasa lo mismo, prejuzgamos tanto y tan a menudo, que a veces no somos capaces de ver en el otro esa luz mágica que todos en mayor o menor medida poseemos, pero en un momento determinado, porque nos cogen desprevenidos, o más observadores, o simplemente más tranquilos, somos capaces de percibirla, todos tenemos luces y sombras, sólo hay que intentar dejarse llevar por la luz, siempre, y verla en los demás.
Anímate a intentar descubrir esa luz en alguien al que generalmente detestas, observa con calma, como si fueses un fotógrafo buscando el minuto exacto en el que el sol hace su magia, ya sea a primera o a última hora del día.
Esfuérzate en ver el lado brillante de la vida, la luz en las personas, verás cómo el mundo se convierte en algo mágico, aunque sólo sea por momentos.
Deja que fluya la luz, que te invada mientras intentas relajarte. La semana que viene estaré de nuevo Arropando estrellas. Te espero. Ahora, descansa.

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