40.Piensa en positivo. (En el Ferry de Manly)

Los colores emblemáticos de los ferrys de Sydney son el verde y el amarillo, pasean continuamente por la bahía , acercando pasajeros a otras orillas. Tienen un punto de romanticismo clásico, que me enamoró desde el primer día.

Ponte cómodo en ese lugar que has elegido para poder escucharme en paz, sin que nadie te moleste, intenta relajarte poco a poco siendo consciente de tu respiración, inspira profundamente, siente cómo el aire entra en tu cuerpo a través de tu nariz, suéltalo lentamente, procura alejar de ti esos pensamientos negativos que podrían estropearte el día, piensa en positivo. Permíteme atraparte con mi voz. Seas bienvenido a Arropando estrellas, un podcast de Bosquina Monzón.
Recrea en tu mente mis palabras, ¿eres capaz de imaginar lo que no conoces? Acércate conmigo a Circular Quay, vamos a hacer una de las rutas más famosas de Sydney, subiremos al clásico Ferry de Manly, es el Ferry de mayor tamaño y se caracteriza porque su proa y su popa son idénticas, no tiene que dar la vuelta al salir del muelle. Nos sentamos delante, al aire libre en la parte alta, escuchamos el motor que siempre adormece un poco, comienza a moverse. El Harbour Bridge está a tu izquierda, eres consciente de pronto, de la enormidad de su estructura al ver lo diminutas que son las personas que lo escalan, la brisa del aire templado acaricia tu rostro, el olor a mar calma tu espíritu, comienzas a relajarte, a sentir flojos los músculos de tu cuerpo, por un momento cierras los ojos, y esa sensación te atrapa. A tu derecha está la Ópera House, con sus tejados dispuestos como velas al viento y cuyas baldosas brillan por el reflejo del sol, te fijas por primera vez en su estructura acristalada; a sus pies, en las escaleras que dan al mar descansan dos focas que se mueven un poco por el ruido del Ferry. Todos los turistas se hacen fotos, pero tú permaneces sentado disfrutando del sol, de la brisa, del breve movimiento de balanceo. De nuevo al mirar a tu derecha ves un pequeño islote, Fort Denison, que era una pequeña fortaleza militar defensiva, de estructura redonda con fuertes muros que poseía una pieza de artillería pesada capaz de disparar en 360° para defender Sydney de un posible ataque de embarcaciones extranjeras. Detrás de esta pequeña fortaleza suelen verse atracados los enormes buques militares.
De nuevo respira profundamente, cierra los ojos para disfrutar en tu interior de todo lo que sientes, vuelves a mirar a tu alrededor, tampoco quieres perderte nada y te ves rodeado de barcos de vela grandes y pequeños empujados lentamente por esa brisa que también a ti te acaricia. A tu izquierda intuyes el zoo de Sydney. Pequeñas playas a ambos lados con algún que otro pequeño barco que echó su ancla y gente bañándose a su alrededor. Pequeños acantilados de piedra y árboles que el Ferry va dejando atrás. A la derecha un faro con líneas verticales blancas y rojas. Pronto comienzas a sentir que el Ferry cambia su dirección y baja su velocidad. No eres consciente del tiempo que ha pasado, pero el viaje ha merecido la pena. Respiras de nuevo profundamente y una sonrisa se dibuja en tus labios.
Gracias por acompañarme y cederme un poco de tu tiempo, espero hayas disfrutado del paseo. La semana que viene seguiré Arropando estrellas, te espero. Ahora, descansa.

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