44.Mirar desde lo alto.

Estoy sentada mirando la ciudad mientras escribo. Estoy en un edificio alto y veo a las personas que pasean por la calle como hormiguitas. Me gusta asomarme desde los pisos altos y ver el mundo a mis pies, no por sentirme poderosa ni nada por el estilo, sólo es una manera de ver y sentir lo pequeñito que somos, lo pequeñita que soy. Desde aquí los problemas también se ven pequeños y a veces hasta desaparecen en medio de la multitud.

Siéntate en ese lugar que has elegido para escucharme de manera tranquila y relajada. Respira profundamente y expulsa el aire lo más lento que puedas, relájate, intenta olvidarte de las prisas por un momento, este tiempo es solo para ti. Permíteme atraparte con mi voz. Seas bienvenido a Arropando estrellas, un podcast de Bosquina Monzón.

No entiendo a los que se creen dioses, poderosos o eternos,  como si nada pudiera vencerlos, como si nadie pudiese sustituirlos, como si nada pudiera alcanzarlos, que equivocados están, se olvidan que la muerte nos iguala a todos, y mirarlos desde lo alto, también. Es difícil, encontrar a alguien en especial, distinguirlo. Cuando llueve me asomo a la ventana y veo solamente paraguas, diminutos paraguas, que son como círculos de colores caminando solos por la ciudad, cuando se detienen ante el semáforo es mucho más divertido, verlos corriendo, en grupo o solos, te hace sentir el mundo de otra manera. Somos como hormiguitas en un mundo que no entiende de hormigueros.

Si alguna vez te sientes pequeño, o solo, o no entiendes lo que sucede, asómate desde un piso alto, mira desde ahí el mundo, visualiza el conjunto, entenderás lo pequeño que somos, la poca importancia que tenemos, y lo maravillosos que somos, somos magia, o podemos hacer magia entre nosotros.
Muchas veces he pensado que formar parte del día de otra persona, poder transmitirle un poco de cariño, o un poco de paz, era algo mágico. Que alguien pueda hacerte sonreír, conseguir que brillen tus ojos, emocionarte con lo que hace o dice, transmitir algo a partir de un cuadro, un texto, una escultura o a partir de unas notas puede resultar incomprensible, pero realmente es impresionante. Todos tenemos algo especial que nos hace diferentes, por eso el mundo es tan diverso y tan maravilloso, poder compartirlo también es mágico, sólo depende de nosotros ver lo bueno, encontrarlo en los demás. Piénsalo. Realmente para ser felices necesitamos muy poco. Comparte tu cariño, siempre, inténtalo, puede ser que le alegres el día de alguien.

Ya no te robaré más tiempo por hoy, gracias por acompañarme. La semana que viene volveré a ser de nuevo esa voz que comparte un poco de su tiempo robándote un poco del tuyo y seguiremos, si quieres, arropando estrellas. Ahora, descansa.

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